La boda de Esther y Víctor:

¡Hola! Aquí os dejamos una nueva entrada en nuestro blog: La boda de Esther y Víctor.

 

La boda de Esther y Víctor

 

Los preparativos:

Esther y Víctor celebraron su peculiar ceremonia en la comarca barcelonesa del Garraf. En su boda, los invitados fueron trasladados a un ficticio festival de música europeo, en el que no faltaron las pulseras de acceso personalizadas, las invitaciones a juego y una cuidada ambientación. Todo su esfuerzo logró crear una maravillosa atmósfera de buen rollo e ilusión. Todo fue minuciosamente preparado por ellos mismos, con el fin de brindar a sus invitados un trato muy cariñoso.

La espera de Víctor:

Hubo muchos nervios el día de la ceremonia. Víctor veló armas en la pequeña habitación junto a sus padres, dando síntomas de nerviosismo e ilusión a partes iguales. ¡El prendido dichoso, que no se dejaba colocar, arrancó una sonrisa de todos los presentes! Menos mal que su prima solucionó la papeleta. Dentro del edificio, La espera se hacía larga; el autobús llegó con retraso, pero, finalmente, Víctor vio como todos los invitados llegaban a la masía. Más espera en las escaleras: más nervios. La madrina, la mamá de Víctor, miraba a hurtadillas y esperaba la señal para acompañar a su hijo en el día más importante de su vida. Todo llegaría.

 

Esther y Víctor - Momentos previos

 

Calor, lágrimas y emoción.

El calor fue muy intenso durante toda la ceremonia. El sol fue cayendo lentamente y el paisaje se convirtió en un marco inmejorable para la boda, oficiada por unas personas muy especiales para Víctor y Esther. Todo fue diferente. Los discursos, las lágrimas, los guiños y los arrumacos no faltaron, pero todo fluyó de modo natural y espontaneo. Juntos recordaron sus años de juventud y sus aventuras en los mejores festivales de Europa, y también recordaron los buenos momentos vividos con sus amigos.

Tras una ceremonia cargada de felicidad, Esther y Víctor posaron en una foto única e irrepetible junto a todos sus invitados. Fue uno de los momentos más caóticos y divertidos de todo el enlace. Besos, abrazos, y todo listo para pasar al convite.

 

Esther y Víctor - Brindis

 

¡Todos de pie!

Como ya hemos dicho repetidamente, todo en la boda de Esther y Víctor fue especial; y la cena no iba a ser menos. La pareja dispuso unas mesas de una altura considerable para que todo el convite transcurriera con sus invitados de pie, charlando y disfrutando de una velada absolutamente inolvidable. Todo el mundo cambiaba de mesa y hablaba con unos y con otros, mientras los novios se movían de un lado a otro prestando su atención a cada uno de sus familiares y amigos. Las personas más mayores encontraban su refugio perfecto en unas mesas dispuestas de manera abierta, para que todo el mundo estuviera integrado en el coctel.

Tras sacar más de 25 tapas diferentes, y tras haber ofrecido un arroz memorable y haber brindado de todas las formas posibles, la boda de Esther y Víctor llegó al momento de la tarta. Pero, ¿alguien pensaba que se iban a conformar con algo tradicional? Nada más lejos de la verdad. Su tarta consistió en una pila de donuts que hizo relamerse a los más pequeños del lugar, mientras los más adultos hacían un llamamiento al niño que todos llevamos dentro. Cortaron un donut, espada en mano, y brindaron por su amor.

 

Esther y Víctor - Fiesta

 

Regalos, risas y mucha ilusión

¡La ceremonia de los regalos duró una eternidad! Esther y Víctor repartieron entre sus más allegados una buena colección de presentes, que fueron desde una camiseta del Real Zaragoza hasta una de los Chicago Bulls, pasando por juegos de mesa y diferentes abalorios. Ellos recibieron vinilos personalizados (su melomanía estuvo muy presente), figuras de Star Wars y muchas más sorpresas que se llevaron con mucho cariño. El momento de alimentar el estómago llegaba a su fin y era la hora de bajar tanta comida: era la hora de bailar.

Un final de fiesta con el mejor marco posible

Toda la comitiva en bloque marchó al mismo lugar en el que se había celebrado la ceremonia, a escasos 50 metros, y que ahora se había reconvertido en una espectacular discoteca al aire libre. Sonó la música y se puso en marcha un popurrí de canciones estrategicamente elegidas. Cada una de ellas estaba pensada para una persona o un grupo de personas en concreto. Tras un breve baile en pareja (con sus relucientes zapatillas personalizadas), Esther y Víctor sacaron a bailar a sus padres, hermanos, amigos y primos. Fue una explosión de alegría y música de lo más variopinta.

 

Esther y Víctor - Beso

 

El Candy Bar era testigo de la fiesta y la madrugada caía lentamente en la provincia de Barcelona. Las montañas del Garraf todavía desprendían calor, tercas en su labor, pero el cielo nocturno mostraba ya un espectacular manto de estrellas sin ningún complejo. Si el día había sido radiante, la noche lo era más. Bajo este increíble paraguas terminaba la boda de Esther y Víctor, su gran día, el mejor festival de sus vidas; ellos fueron el gran cabeza de cartel y sus invitados la audiencia que vivió con pasión una jornada inolvidable.

 

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