La boda de Laura y Miguel

En este nueva entrada de nuestro blog os contaremos la boda de Laura y Miguel. Sin duda, uno de los trabajos más apasionados que jamás hemos realizado como fotógrafos de boda.

La historia de amor entre Laura y Miguel viene de lejos; de muy lejos. Él ya le tiraba a ella de las coletas cuando eran bien pequeños, y ya se sabe: los que de pequeños se pelean… Tras muchas idas y venidas sus caminos se unieron, y nosotros tuvimos la suerte de ser elegidos para contar su gran historia; su peculiar boda.

La preboda

Laura & Miguel - Preboda Amor

Antes de su gran día, Laura y Miguel vivieron una tarde de verano en el Parque del Agua de Zaragoza. Fue una preboda increíble, de más de dos horas, en la que nos reímos y nos emocionamos por igual. Y es que Miguel hace que cada segundo de la vida de Laura sea una explosión de sinceridad y autenticidad. Es absolutamente trasparente. Eso se reflejó en unas fotos en las que no hizo falta pedirles naturalidad, porque ellos ya son así. Desde el primer instante se olvidaron de la cámara y del fotógrafo, y disfrutaron de una cálida e inolvidable tarde.

De los entornos naturales del parque pasamos a una zona más urbana como es el antiguo recinto de Expo Zaragoza 2008. Aquí fue cayendo paulatinamente el sol y juntos buscamos esas luces tan especiales que brinda un atardecer. Con una luz así, y merced a todo el cariño que brotaba de ellos, resultó bien sencillo representar su amor.

Su gran día

El enlace entre Laura y Miguel se celebró a mediados de septiembre. Miguel se preparó durante un buen rato y con muchos nervios para estar impecable. En su casa, y rodeado de su familia más cercana, no perdió su esencia y nos siguió deleitando con su increíble buen humor. Se peinó, se repeinó y salió bien elegante para vivir su día.

Laura & Miguel - Ceremonia civil

La de los preparativos para la boda fue Laura. Ella invirtió una buena cantidad de tiempo en hacer su boda tan especial como había soñado, y se dedicó a buscar esos detalles tan importantes para un evento así. El arroz pintado fue lo más comentado: ¡genial! Cuando ella llegó al Castillo de Bonavia, en Pedrola, la tarde ya caía y los invitados aguardaban en el jardín para la ceremonia civil. Su padre, su padrino, aguardó paciente y nervioso a partes iguales, hasta que finalmente cogió a su hija del brazo y la llevó hasta el estrado. Ella no pudo reprimir sus lágrimas, ni cuando cogió a su niño en brazos, ni cuando llegó al jardín y vio a sus amigos, familiares y, por su puesto, a Miguel.

Lágrimas y pasión

Cogidos de la mano, escucharon como sus seres queridos les dedicaban unas preciosas palabras que salían de lo más profundo, de lo más sincero de ellos mismos, porque Laura y Miguel son de esas personas que se hacen querer. Con muchas lágrimas en los ojos, lágrimas de ilusión, se dedicaron unas líneas en las que se desnudaron absolutamente. Fue como si se hablasen a ellos mismos sin nadie más en el lugar. “Prométeme que no nos iremos enfadados a dormir”, le pidió ella; te acompañaré en los buenos momentos, en la salud y en la pobreza, dijo él; Hasta en este instante Miguel tuvo desparpajo para bromear. Su discurso fue tan visceral que más de uno se llegó a emocionar.

Con el intercambio de alianzas demostraron una vez más porque son tan especiales. Laura bromeo con la diferencia de tamaño de los anillos, la tuerca, como ella dijo, y él hizo un peculiar juego con el anillo que arrancó las risas de todos. Se dieron su gran beso y bajaron de la tarima siendo marido y mujer. Algunos rayos de sol, naranjas y cálidos, se colaban entre los árboles del recinto para decorar una escena preciosa.

Laura & Miguel - Emoción

¡A por el cóctel y la cena!

El cóctel sirvió para recibir las primeras muestras de cariño. Entre las más variadas tapas, Laura y Miguel no dieron abasto para dar besos y abrazos. Se hicieron mil fotos. Todo el mundo quería su momento especial con ellos. Tras una hora divertida y entrañable entraron al gran Salón del Castillo de Bonavia.

…y entraron bailando, saltando y contentos hasta rabiar. Entre aplausos y gritos llegaron hasta la mesa de sus mejores amigos para cumplir con la ceremonia de la liga. Por fin llegó la calma y se sentaron a cenar, aunque la tranquilidad no iba a durar mucho tiempo.

Entre plato y plato repartieron y recibieron más regalos hasta que llegó el momento de la tarta. Todos entendimos que dejar una espada en manos de Miguel iba a ser digno de contar, y no nos defraudó. ¡Qué maestría la suya!

Risas, diversión y regalos

Con las luces de nuevo encendidas, propusieron un juego de bingo en el que, como no podía ser de otra manera, Miguel cantó los números; imposible describir el momento con palabras. Su tío fue el agraciado con el premio especial, que consistió en un jamón que el novio entregó usándolo a modo de guitarra.

Laura & Miguel - Regalos

Mucho más serios, y con alguna lágrima de por medio, se dieron a ellos mismos unos regalos tan especiales como sencillos, y que perdurarán para siempre en sus corazones. Fue, sin duda, el momento más emotivo de toda su boda. El abrazo que se dieron enterneció a más de uno y emocionó a todos.

La cena llegaba a su fin. Repartieron a todos los asistentes un billete de lotería para un sorteo próximo con la fecha de su boda, que, por cierto, no tocó, y pasaron a la discoteca para terminar la noche a lo grande. Tras un primer baile en el que Miguel demostró que lo suyo no es bailar (Laura recibió algún que otro pisotón), se dejaron llevar por la fiesta y celebraron a lo grande el día más importante de su vida. Su gran boda. Su momento. La boda de Laura y Miguel.

Más imágenes de la boda (Puedes pinchar sobre cada imagen para ampliarla