Postboda de Sakoneta

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Postboda en Sakoneta

Debo empezar esta entrada reconociendo que tenía la imperiosa necesidad de hacer una postboda en Sakoneta. Este lugar, seguramente uno de los más bonitos y especiales de Euskadi, lleva años llamando mi atención. Pero no es un sitio especialmente accesible. Para llegar hasta él hay que caminar alrededor de 30 minutos, un paseo tranquilo para una excursión de domingo, pero un poco más complicado para una Postboda.

Hay que entender que la pareja debe llegar vestida hasta el lugar o llevar los trajes en la mano hasta allí. Honestamente, cualquiera de las dos opciones echa para atrás. Por eso mismo, hasta la fecha no me había atrevido a proponérselo a ninguna pareja, ya que entiendo que una postboda debe ser una experiencia divertida y no una gymkana en el monte.

Itziar y Mario

Pero todo esto cambió tras hablar con Itziar y Mario sobre su Postboda. En primer lugar, debo mencionar que Itziar, aunque vive junto a Mario en Zaragoza, encuentra sus raíces en este rincón de la costa vasca. Para ella viajar hasta este enclave ya era muy especial. Además, ellos me pidieron una Postboda especial y, una vez más, depositaron en mí toda la confianza para elegir destino.

Aprovechando que una amiga de Itziar también iba a venir con nosotros durante toda la tarde, y que podía echarnos una mano con la intendencia, encontré todos los argumentos suficientes para proponerles ir a Sakoneta. Su sí fue rotundo, así que nos pusimos en marcha sin titubear.

Un paseo divertido

El paseo terminó siendo corto, sencillo y vistoso. Obviamente, hacerlo vestido de novia y novio no es lo más adecuado, pero debo reconocer que no pasó de ser una anécdota más. Nada más llegar a la Playa, los Flysch ya lucían espectaculares, tal y como yo los había imaginado en tantas ocasiones. Además, la luz de otoño era simplemente perfecta, por lo que no perdimos ni un segundo y empezamos a trabajar desde el minuto cero.

En mi cabeza, y encajando con la personalidad de Itziar y Mario, había visionado esta postboda en Sakoneta con un tono más poético, casi onírico. Esta playa salvaje suele estar escasamente concurrida, por lo que la pareja se encontró tranquila en todo momento. Todo encajaba.

Una buena tanda de imágenes

La marea estaba creciendo (sólo nos falló eso) y no pudimos acceder a las partes más alejadas de la playa. No obstante, tras casi una hora en un espacio relativamente pequeño decidimos terminar esta parte de la sesión. Tras desandar el paso, nos montamos en los coches para ir a la parte alta del acantilado, donde, con unas vistas de infarto, trabajamos en la puesta de sol y en unas fotos que mezclan el cariño de Mario e Itziar con la magia del paisaje.

Debo admitir que quiero volver con una Postboda a Sakoneta cuando la marea, la puesta de sol y el clima estén alineados. No es fácil, pero estoy convencido de que ese tesoro vasco guarda muchos regalos en forma de fotos bonitas. Como decía aquel, “volveré”.

¡Y hasta aquí el repaso a la postboda en Sakoneta de Itziar y Mario! Mil gracias una vez más por todo este tiempo junto a vosotros. De corazón os digo que ha sido un placer.

Fotos José Manuel

Galería de imágenes

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