Boda en el Palacio de los Duques de Villahermosa – Mónica y Edu

Una boda en el Palacio de los Duques de Villahermosa siempre es sinónimo de éxito. Este precioso rincón de Pedrola se ha convertido por muchos motivos en uno de mis favoritos de la zona.

Sin duda, Mónica y Eduardo, los protagonistas de este resumen, tuvieron un ojo perfecto a la hora de seleccionarlo. Además, en su caso, al tratarse de una ceremonia civil, también apostaron por hacer allí los preparativos.

No hace falta decir lo especial y diferente que es trabajar estos primeros compases de una boda en el Palacio de los Duques de Villahermosa. Su decoración, sus estancias y todo lo que rodea a este emblemático lugar lo convierten en el entorno perfecto para unos preparativos.

Como es habitual, llegamos al lugar de la boda con cierta antelación. En mi caso, esa antelación me permite llegar relajado, sin estrés, además de hacer una toma de contacto tranquila tanto con los espacios como con las personas.

Gracias a esta costumbre puedo empezar a trabajar de manera pausada y correcta, dejando que la creatividad se active poco a poco y que los posibles nervios generados por las prisas queden descartados.

Igualmente, de este modo puedo observar cómo se está comportando la luz, dar, si es preciso, consejos sobre la misma y, en definitiva, asentarme en la boda de una forma serena. Todo esto se dio en la boda de Mónica y Eduardo en el Palacio de los Duques de Villahermosa, por lo que las expectativas no podían estar más altas.

A todo esto, cabe sumar la maravillosa forma de ser de Mónica y Eduardo. Gracias a la Preboda que realizamos meses antes de su gran día pude conocerlos mejor, saber más detalles de su historia y comprender qué cosas resultaban importantes para ellos.

Sin duda, esta es una pareja muy enamorada y con una sensibilidad muy especial. Ese trabajo previo para conocer a Mónica y Eduardo fue el segundo ingrediente imprescindible para este trabajo.

Pero, además, a esta boda en el Palacio de los Duques de Villahermosa debo sumar la enorme alegría que me produce trabajar con gente con la que ya he compartido otras bodas. Cuando uno tiene un trabajo que ama y, encima, lo hace rodeado de grandes personas, nada puede fallar.

En esta ocasión, Fernando Cebrián era el encargado de oficiar la preciosa ceremonia, a la que luego se sumó un concejal de Pedrola. He compartido muchas bodas con Fernando, pero nunca dejo se sentir ese pellizco que provoca en cada evento.

Por su parte, los chicos de Aloha Films nos acompañaros como videógrafos. Al igual que sucede con Fernando, son muchas las bodas que hemos compartido con ellos y nunca dejan de enamorarme en cada reportaje.

Así pues, sumando factores, está claro que esta boda en el Palacio de los Duques de Villahermosa fue una verdadera gozada. Además, el tiempo terminó por ser bueno, a pesar de las amenazas de lluvia con las que nos encontramos los días anteriores.

Durante toda la jornada, Mónica y Eduardo, rodeados por su gente, disfrutaron de todos los espacios del Palacio, tanto de los exteriores como los interiores. A fin de cuentas, esa es la mayor satisfacción de celebrar una boda en un recinto como este.

Hoy, para despedirme, quiero agradecer a Mónica y Eduardo todo su cariño, amabilidad y disposición durante todo el día. Igualmente, como no, gracias a Fernando, Aloha y todo el staff de Guian catering por hacer más fácil nuestra labor.